Cerocahui un lugar mágico e histórico en el corazón de la sierra

2 de mayo

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Cerocahui es un lugar con vasta historia en donde existen diversas actividades que nos permiten conocer más este pueblo y descubrir su ecosistema y cultura. La mágica villa de Cerocahui se encuentra en el borde de la Barranca de Urique a 12 kilómetros de la estación del tren Chepe, Bahuichivo.

Este hermoso pueblo no sólo es reconocido por su entorno, también por sus costumbres y festividades como la Semana Santa que es la fecha más sublime, donde se combinan creencias con vestimentas y danzas milenarias.

Cuenta la historia que la primera vez que llegaron los extranjeros a Cerocahui fue en el año de 1679 con la llegada del Padre Pecoro, quién reportó que los indígenas no estaban listos para aceptar su fe. En el año de 1680 el jesuita Juan María de Salvatierra comenzó la enseñanza del cristianismo y la edificación del templo "La Misión".

Los jesuitas continuaron su trabajo en Cerocahui hasta el año 1767 cuando regresaron a España por las diferencias políticas del rey español, pues se habían enviado órdenes estrictas desde la Ciudad de México para que la misión fuera clausurada.

En 1936 los jesuitas regresaron con el padre Andrés Lara, nombre al que se acredita la fundación de Cerocahui y quién inició los trabajos de la iglesia de la comunidad que en ese tiempo era sólo ruinas de adobe, terminando la construcción por el año de 1956. Como dato interesante los restos del padre Andrés Lara descansan en los muros de esta parroquia.

Dentro de las bellezas naturales de Cerocahui se encuentra la Cascada de Cerocahui o Huicochi, “lugar de muchos árboles”. El recorrido a través de este lugar es de ocho kilómetros de ida y vuelta donde se pueden admirar más de 200 especies de aves que sobrevuelan y descansan entre los pinos y encinos que cubren los límites de la cascada.

También existen albercas naturales a los alrededores para sumergirse y descansar un momento purificando el cuerpo y el alma con aguas naturales propias de los manantiales de la zona.

Un producto fundamental de la historia, el enigma y el encanto del pueblo es el vino. Las condiciones del clima durante casi todo el año son similares a la temporada de primavera, hecho que garantiza la excelencia en cosecha anual de uvas de las cuáles las uvas rojas son herencia del Viejo Mundo. El viñedo original se encuentra sobre un montículo en medio del pueblo y ha ido creciendo a través del río.

Los pobladores practican el cultivo de manzanas en las montañas del Cañón del Cobre, cosechando manzanas dulces y deliciosas de calidad incomparable que se distribuyen nacional e internacionalmente; un sello distintivo de Cerocahui es el postre de pastel de manzana horneado a la leña.

Los enormes valles entre terracería y bosque dan la oportunidad de practicar el ciclismo, el senderismo y el rafting en la corriente del río. También se puede encontrar la Mina de Oro Sangre de Cristo y la Cascada de Huicochi donde se puede nadar en verano.

En autobús se puede visitar el mirador del Cerro del Gallego que tiene la vista más impresionante de las Barrancas del Cobre, así como la Barranca de Urique y su pueblo minero, la tierra de canastas, el manantial de la virgencita, el viejo horno y la plaza.

No dudes en visitar Cerocahui el próximo verano, el corazón de la Sierra Tarahumara, un pequeño sitio muy escondido entre las montañas, que cuando decidas adentrarte a sus bellezas entenderás que las mejores cosas, casi siempre son las más pequeñas.

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